011

por: cristian dussán

🌊 querida, sé que hace mucho tiempo no hablamos. Estoy bien, o bueno, es la respuesta que uno siempre da o que es lo más fácil; o más que fácil, es lo correcto para no distraerme del propósito de esto que ya olvidé.

 

 

Estaba un poco triste, aunque este semestre le dediqué muchas horas y dejé de hacer muchas pasiones por estar en el lado lógico de la vida ¿Cuál es el antónimo a locura? ¿Acaso el mundo es un lugar cuerdo y sensato? No lo creo; igual me fue regular y tendré que repetir algunas materias que no pude asistir, ni reclamar.

 


Llevo varios días volando con mi madre; ella se ha declarado como mi asistente. Aunque no me gusta, me trata de ayudar, pero me incomoda su ayuda, así que me siento mal porque es mi madre, pero luego recuerdo que es mi madre y se me pasa. Quiero ayudarle, pero creo que la mejor forma es 'dándole' trabajo; ella hizo unos movimientos financieros muy poco recomendables y se encuentra temerosa de volver a su hogar; sus ojos anuncian desesperación y rendición.

 

 

Solo quiero olvidar un poco mi pequeña desventura académica. Le dediqué tanto tiempo y no sé a dónde quiero conducir mi lado académico, pero ya me lo preguntaré en febrero cuando vuelva a mi hogar; ya no sé cuál es, pero la academia presencial da una especie de calor en particular; me siento abrazando a todos los cuerpos que me acompañaron y ya no se encuentran, mis tíos, mis tías, mis abuelas, mis padres y madres de otras madres, de otras hermanas y hermanos que solo me queda en mi espíritu la esencia de sus almas, aunque a muchos el viento los llamó para siempre.

 

 

Después de asumir que todo lo que pasa en la academia es una construcción social o, mejor dicho, una ruina social que construye empleados para los grandes capitalistas que crean leyes y modelos educativos que entren dentro de sus modelos de productividad extractivista, decidí capacitar a mi madre en los modelos de productividad extractivista capitalista. La distrae su corazón, pero la motiva; está de acuerdo con muchos modelos y configuraciones sociales que se me hacen muy extrañas, como el que la locura sea un pecado mortal.

 

 

Ella llegó después del viaje del rodaje de Murmurio, con una maleta en una mano y mi hermano en la otra. Me comentó que necesitaba quedarse en mi casa un tiempo, ya que estaban muy incontrolables todas las decisiones que ha tomado, un hogar vuelto cenizas y un presente dictado por el ritmo del viento. Mi tía nos cuidó a mi hermano mientras ella se subía en esta nube en la que ahora llamo hogar.

 



Â