Caravana por la Juana I

Caravana por la Juana I

Caravana por la Juana I

Donde el cuerpo baila contra el frío

Cuando el cáncer volvió, no volvió solo.
Volvió con palabras médicas, con cifras imposibles, con la sensación de que el futuro se estrecha.

Yo me rompí un poco.

Y en medio de ese derrumbe entendí algo:
si la enfermedad es fría, nosotras sabemos hacer fuego.
Si el cuerpo tiembla, lo movemos.
Si la muerte ronda, cantamos más fuerte.

Así nació Caravana por la Juana.
No como despedida.
Como promesa de continuidad.

Caravana, porque no es una sola estación.
Porque la vida de Ana Benítez no se honra una vez, se honra todas las veces que podamos sostenerla.
Porque celebrar es también una postura política.

El 5 de agosto de 2023 nos encontramos en Palenque.
Y digo “nos encontramos” porque ese lugar decidió abrazarnos desde el primer momento.
Desde que supimos del nuevo diagnóstico, abrieron sus manos y pusieron el espacio al servicio de la vida. Eso no es menor. Eso es comunidad en acto.

Desde el mediodía hasta las tres de la madrugada fuimos más de 300 personas.
Tres centenas de cuerpos diciendo: aquí estamos.

Hubo danza afro, danza contemporánea, caderas que se rebelan.
Hubo música que atravesó el miedo.
Hubo teatro.
Hubo los cortometrajes de Ana proyectados como constelaciones propias.
Hubo micrófono abierto para el temblor y para el canto.
Hubo choripanes, seco de pollo, tortas dulces que parecían recordarnos que el placer también es medicina.

Y cuando cayó la noche, bailamos.
Bailamos como si cada paso fuera una afirmación.
Como si cada giro dijera: el cuerpo no es solo territorio de enfermedad, es territorio de resistencia.

Para mí, la danza y los espacios colectivos siempre han sido una forma de revolución.
No la revolución de los discursos grandilocuentes, sino la revolución del abrazo, del sudor compartido, del “no estás sola”.
Revolucionar es sostener.
Revolucionar es recaudar dinero para que Ana pueda continuar su tratamiento en Chile, ese tratamiento que trabaja con su propia sangre y que cuesta más de lo que cualquier familia debería enfrentar sola.
Revolucionar es convertir el miedo en red.

Esa noche aprendí que celebrar no es negar el dolor.
Es mirarlo a los ojos y decirle: no vas a congelarnos.

Caravana por la Juana fue la primera fogata.
Un círculo de cuerpos alrededor de una mujer hermosa que sigue vibrando.
Una comunidad que decidió hacer del amor un acto organizado.

Y esta caravana apenas comienza.