Caravana por la Juana II
Caravana por la Juana II
Canto para sostener la vida
La Caravana no tiene fecha fija.
No responde a un calendario.
Se activa cuando sabemos que es tiempo de encontrarnos.
El 1 de junio de 2024 volvimos a reunirnos en Palenque.
Como siempre, ese espacio que abraza nuestras ideas y las convierte en lugar.
Esta vez algo cambió.
Si la primera Caravana fue sostenerla a ella,
la segunda fue atreverme a sostenerme también.
Esta vez el impulso fue simple y profundo: celebrar procesos.
Celebrar que la vida está en movimiento.
Celebrar que seguimos eligiendo acompañarnos.
Yo estaba a punto de viajar a Uruguay para participar como ponente en un congreso latinoamericano de educación. Mi hermana, días después, viajaría también a su nuevo tratamiento en Chile. Entre esos movimientos entendí que antes de partir necesitábamos hacer una pausa para cantar.
Y esta vez decidí algo distinto:
poner mi voz al frente.
Durante años canté en coros, acompañando.
Ahora quería experimentar otra forma de presencia.
No como espectáculo, sino como ofrenda.
No como protagonismo, sino como acto de coherencia conmigo misma.
Escribí: “Canto para no morir, es decir, para sostener la vida.”
Y eso era exactamente.
Sostener lo que somos.
Sostener lo que amamos.
Sostener la alegría como decisión.
Armamos un grupo hermoso de músicos que se sumaron con generosidad y entusiasmo. La noche empezó con música desde las 18:00, el concierto tomó forma alrededor de las 21:00 y luego el baile hizo lo suyo con el DJ Juanze, LuchoRevolver y cerrando la noche el DaniAlejo. Hubo un cóctel especial, sorpresas, risas, complicidades.
Llegaron unas 200 personas.
Menos que la primera Caravana.
Pero la Caravana nunca ha sido cuestión de números, sino de intención.
Mi hermana estuvo ahí, vibrando a su manera.
Mi familia con ganas de escucharme.
Mis amigos y amigas sintiendo de la misma forma que yo mi voz.
Para mí, estos espacios siguen siendo una forma de revolución íntima:
crear comunidad, mover el cuerpo, cantar juntas, celebrar lo que está vivo ahora.
La Caravana no es una despedida.
Es una práctica.
Es una manera de recordarnos que el encuentro es un acto voluntario y poderoso.
Y seguimos andando.